En la jornada de Barcelona, el Dr. Carlos Fernández de Larrea abordó uno de los temas que
más interés despierta hoy en mieloma múltiple: la innovación. No como concepto abstracto,
sino como realidad clínica que ya está transformando la forma en que se trata la
enfermedad.
Comenzó recordando que los avances en mieloma han sido progresivos. Durante años se han ido incorporando nuevos fármacos que han mejorado la supervivencia. Pero en la última década el cambio más profundo ha venido de la inmunoterapia.
La inmunoterapia parte de una idea sencilla pero poderosa.
Utilizar el propio sistema inmunitario del paciente para atacar las células del mieloma.
Dentro de esta estrategia destacan dos grandes herramientas: las células CAR-T y los anticuerpos biespecíficos.
Terapias CAR-T
Las terapias CAR-T consisten en extraer linfocitos T del paciente y modificarlos en el laboratorio para que expresen un receptor específico capaz de reconocer una molécula presente en las células del mieloma, principalmente BCMA. Una vez modificados y multiplicados, estos linfocitos se reinfunden en el paciente con el objetivo de que busquen y destruyan las células tumorales.
Es una terapia altamente personalizada y, en muchos casos, consigue respuestas profundas incluso en pacientes con enfermedad muy avanzada.
Anticuerpos Biespecíficos
Por otro lado, los anticuerpos biespecíficos no requieren manipulación celular. Son fármacos diseñados para unir, por un lado, la célula del mieloma y, por otro, el linfocito T del paciente, acercándolos físicamente para que el sistema inmunitario se active contra el tumor. Son más sencillos desde el punto de vista logístico y también han demostrado una eficacia notable.
Ambas estrategias suelen dirigirse contra una molécula llamada BCMA, que está presente en las células plasmáticas malignas. Sin embargo, también se están explorando otras dianas como GPRC5D o FcRH5, ampliando el abanico terapéutico.

Algunas terapias CAR-T ya están aprobadas.
Como ciltacabtagene autoleucel o idecabtagene vicleucel, y existen desarrollos hospitalarios como ARI0002h. Además, cada vez se estudia su utilización en fases más tempranas de la enfermedad, no solo en recaídas avanzadas.
Tradicionalmente, el tratamiento del mieloma seguía un esquema claro: inducción, trasplante autólogo, mantenimiento y, si aparecía recaída, nuevas líneas de tratamiento. Hoy ese esquema empieza a replantearse. Se están realizando estudios que comparan directamente CAR-T frente al trasplante en pacientes recién diagnosticados.
También se presentaron datos sobre la actividad de estas terapias en situaciones complejas, como plasmocitomas, amiloidosis o leucemia de células plasmáticas.
Sin embargo, la innovación no está exenta de retos.
Las terapias CAR-T requieren un proceso complejo: extracción de células, fabricación durante varias semanas y, en ocasiones, tratamiento puente mientras se espera la producción. Además, pueden producir efectos adversos como el síndrome de liberación de citoquinas o toxicidad neurológica, que requieren vigilancia especializada.
Otro desafío es la recaída tras CAR-T. Algunos pacientes pueden perder la expresión del antígeno BCMA, lo que obliga a buscar nuevas dianas y estrategias.
Por eso el futuro se orienta hacia varias líneas: utilizar estas terapias antes en la evolución de la enfermedad, combinar distintas estrategias inmunológicas y desarrollar CAR-T “in vivo”, que permitiría modificar las células directamente dentro del cuerpo sin necesidad de extracción y fabricación externa.
El mensaje general fue equilibrado
Estamos viviendo una auténtica revolución terapéutica, pero todavía hay retos importantes. No es el final del camino, pero sí un cambio de etapa.
Estamos viviendo un momento que hace apenas unos años parecía ciencia ficción.
Como paciente, ver que el propio sistema inmunitario puede convertirse en herramienta terapéutica es profundamente impactante. La innovación no es solo entusiasmo. Es complejidad, logística, riesgos, incertidumbres y necesidad de seguimiento riguroso.
Me quedo con la idea de que el mieloma sigue siendo una enfermedad seria, pero el horizonte es diferente. Hoy existen opciones que antes no estaban ni en la imaginación. Y eso cambia la conversación, cambia la esperanza y cambia también la responsabilidad de informarnos bien.
La innovación no elimina los miedos, pero sí amplía las posibilidades. Y en una enfermedad como el mieloma, ampliar posibilidades ya es, en sí mismo, un avance enorme.
TERESA REGUEIRO.


