El número de pacientes con linfoma y mieloma que responde a la terapia con células CAR-T es muy alto.

Uno de los temas omnipresentes en la hematología son los tumores de la sangre, un grupo de enfermedades que en los últimos años han cambiado en muchos aspectos, como explica Carlos Fernández de Larrea, médico hematólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

“Por una parte, cada vez tenemos más medicina de precisión de acuerdo al tumor y al subtipo, basado en datos moleculares. Los tratamientos se individualizan específicamente, para bloquear de forma lo más selectiva posible los mecanismos que subyacen en la proliferación maligna de la enfermedad, limitando los efectos adversos e incrementado la respuesta”.

Por otro lado, “están los avances en inmunoterapia; existen aprobaciones disponibles con células CAR-T y las terapias basadas en anticuerpos biespecíficos para diferentes enfermedades de la sangre, especialmente en los casos de linfoma y mieloma”. La terapia con células CAR-T está emergiendo como una opción prometedora en el tratamiento de linfomas y mieloma: “Cada vez más pacientes pueden beneficiarse de dichos tratamientos, inclusive en fases más precoces de estas enfermedades”.

De hecho, en algunos pacientes con linfoma, “incluso se plantea un porcentaje que pudiesen curarse con las células CAR-T”. En el caso del mieloma, “el número de pacientes que responden es muy alto; aunque seguimos teniendo recaídas, el tiempo sin tratamiento es prolongado, muchos pacientes pueden pasar meses o años sin tratamiento, con una repercusión muy positiva en calidad de vida y en su esfera social y familiar”, sostiene.

“EL NÚMERO DE PACIENTES CON LINFOMA Y MIELOMA QUE RESPONDE A LA TERAPIA CON CÉLULAS CAR-T ES MUY ALTO»

Dr. Carlos Fernández de Larrea



En cuanto a los beneficios y ventajas que aporta esta terapia frente al trasplante de células madre, las células CAR-T van dirigidas específicamente contra una molécula en la superficie de la célula maligna. “Esto hace que se limite mucho su actividad contra el tumor hematológico en cuestión, con menor probabilidad de efectos adversos contra otros órganos. También produce que la respuesta sea muy rápida y no sea necesaria una respuesta profunda previa a otros tratamientos del paciente”.

Además, agrega, “las células CAR-T que usamos ahora son del propio paciente, por lo que la posibilidad de fenómenos de rechazo contra el paciente es muy poco probable; este fenómeno sí lo vemos con frecuencia tras el trasplante alogénico (de otro donante) de células madre”. De la misma forma, la actividad propia de los CAR-T también hace que la quimioterapia que se administra previamente sea mucho menos intensiva, “permitiendo que pacientes, que, por otra parte, no serían candidatos a un trasplante de células madre por otras complicaciones u edad, sí pudiesen serlo a este tipo de terapia”.

Por contra, estos nuevos avances basados en inmunoterapia todavía presentan ciertos retos, dado que “aún tenemos pacientes que no responden adecuadamente a las células CAR-T, o cuya enfermedad desarrolla progresión precozmente”, aclara. Ahora bien, asegura a este respecto que “cada día muchos laboratorios en el mundo trabajan para que tengamos cada vez células CAR-T más eficaces, modificándolas para aumentar su actividad o su duración”.

Ilustación de funcionamiento de la células CarT



Por otra parte, estos tratamientos no están exentos de toxicidades. “Algunos pacientes pueden desarrollar cuadros inflamatorios (llamado síndrome de liberación de citoquinas) y toxicidades neurológicas; el manejo de las mismas ha mejorado mucho a lo largo de los últimos años, pero sigue siendo un problema. También este procedimiento hace a los pacientes más susceptibles a infecciones, por lo que el manejo y la prevención de las mismas son cruciales”.


Vistos los pros y los contras, Fernández de Larrea considera que “nos enfrentamos cada vez más a hacer llegar estos tratamientos a todos los pacientes que lo necesiten; creemos que la accesibilidad es uno de los puntos clave para que todos aquellos que puedan beneficiarse de este tratamiento lo hagan”, valora al hablar del futuro de la terapia celular en linfomas y mielomas.

Por otra parte, recalca la necesidad de lograr reducir las recaídas tras los tratamientos con células CAR-T, dado que, “aunque altamente eficaces, en muchos casos la respuesta se pierde tras meses u años”. “Lograr que las células malignas no escapen a la destrucción por los linfocitos CAR-T y que estos linfocitos puedan durar más podría ser clave en algunas enfermedades como el mieloma”, apostilla.

Por último, “siempre tenemos la posibilidad de reducir o eliminar las complicaciones inmunológicas tras algunos CAR-T, como pueden ser las toxicidades neurológicas u otras manifestaciones inmunológicas”, concluye el experto.


Autor: IM Médico

Comparte este artículo

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Linkdin
Compartir en WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ocho + ocho =