El mieloma afecta a cada uno de forma diferente.

No hay dos pacientes iguales.

¿Cómo se diagnostica el mieloma?

El diagnóstico de mieloma múltiple se determina por un número de diferentes pruebas médicas. Para que sea preciso, hay que considerar diferentes factores como la evaluación física, la historia clínica del paciente, los síntomas y los resultados de las pruebas de diagnóstico.

Es muy difícil diagnosticar un mieloma múltiple con un único resultado de laboratorio. Por eso se realizan diferentes pruebas médicas.

Las normas para el diagnóstico de mieloma múltiple se determinan mediante ciertos criterios definidos por el International Myeloma Working Group. El criterio de diagnóstico ayuda a determinar la clasificar mejor las opciones de tratamiento, evaluar la extensión de la enfermedad y estadificar el mieloma del mieloma múltiple: si se trata de mieloma quiescente (asintomático), mieloma sintomático o GMSI .

Además de las pruebas, es muy importante hacer un estudio preciso del efecto de la enfermedad en cada paciente antes de desarrollar un plan de tratamiento.

Pruebas para diagnosticar el mieloma múltiple

1

Recuento sanguíneo completo

El recuento sanguíneo mide los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre.
Es importante para indicar el riesgo de infec­ción de un paciente, avisar de un posible estado de anemia o explicar la propensión del paciente hacia la coagulación lenta de la sangre y la aparición de hematomas con facilidad.

2

Rayos X

Como el mieloma múltiple puede erosionar los huesos, la radiografía es una de las primeras pruebas que se realizan. Las zonas dañadas aparecen en las placas más ensombrecidas.
En algunas ocasiones se necesita una imagen aún más clara del hueso y hay que realizar una resonancia magnética para mostrar dónde y cómo se distribuye el mie­loma tanto dentro del hueso como en los tejidos adyacentes.

3

Biopsia de médula ósea

Consiste en la colocación de una aguja en el interior del hueso para coger una pequeña muestra de médula ósea, habitualmente en el hueso de la cadera. La muestra obtenida se suele llamar aspirado de médula.
Esta prueba incluye el recuento de células plasmáticas y se realiza tanto al inicio como al final del tratamiento.

4

Medición de paraproteínas

Los cambios en los niveles de paraproteínas son importantes para diagnosticar el mieloma, pero también para ver los posibles cambios en la actividad de de la enfermedad.Por eso la medición de paraproteínas se hace regularmente.
Si e el paciente deja de tener niveles de paraproteínas detec­tables, se considera que la enfermedad está en remisión completa. Si los niveles de paraproteínas bajan pero aún son detectables y se mantienen estables después del tratamiento se considera que se entra en re­misión parcial.

5

Análisis de la función renal

Tanto el mieloma como su tratamiento puede afectar al funcionamiento de los riñones.
A través de unos análisis de sangre se puede detectar si los niveles de urea y creatinina son elevados, indicando así un funcionamiento deficiente del riñón.

6

Medición del calcio

El calcio se encuentra de manera habitual en el hueso. En los pacientes que desarrollan una enfermedad ósea activa por culpa del mie­loma, se muestra una liberación de calcio desde el hueso al fluido sanguíneo que puede provocar hipercalcemia (niveles excesivos de calcio en sangre).

7

Medición albúmina

La albúmina es un tipo de proteína producida por el hígado que forma la mayor parte de proteína en sangre. En los pacientes con mieloma, las hormonas producidas por la enfermedad suprimen la producción de esa proteína.

8

Beta 2 Microglobulina

Beta 2 Microglobulina es la principal molécula indicadora de la actividad del mieloma y de su cantidad, por eso, es crucial para determinar el pronóstico de cada caso individual. Se mide con un análisis de sangre.

9

Enfermedad por depósito de cadenas ligeras

Se realiza para medir la cantidad de proteínas en la orina. Normalmente se recogen muestras de 24 horas para examinar la cantidad de proteína. La electroforesis de proteínas en orina se puede utilizar para comprobar si hay proteínas de Bence Jones. Una gran cantidad de proteínas de Bence Jones puede dañar el riñón.

10

Historia clínica y examen físico

Al acudir a su médico, le hará preguntas sobre: los antecedentes personales e historia familiar de mieloma múltiple y trastornos de las células plasmáticas. También se realiza un examen físico en busca de síntomas de mieloma.

11

Electroforesis de proteínas

Es un método que separa las proteínas de la sangre o de la orina. Se utiliza para encontrar proteínas anormales o faltantes y niveles de proteína que son demasiado altos o bajos.

Hay tres tipos de electroforesis de proteínas:
Electroforesis de proteínas en suero. Se realiza para detectar la presencia de proteína M en la sangre. La proteína M es un tipo de inmunoglobulina que se produce en cantidades más altas de lo normal en personas con mieloma múltiple.

Electroforesis de proteínas en orina. Se realiza para detectar la presencia de proteína M en la orina. También puede detectar parte de una proteína M, una cadena ligera de inmunoglobulina o una cadena ligera libre (proteína de Bence Jones).

Inmunofijación. Es un tipo especializado de electroforesis que identifica el tipo de proteína M o de la cadena ligera de inmunoglobulina.

12

Prueba de cadenas ligeras libres en suero

Mediante esta prueba se pueden detectar proteínas de Bence Jones en la sangre. Esto puede ser útil cuando la proteína M no se puede encontrar mediante una electroforesis de proteínas en suero.

13

Prueba citogenética

Se trata de un análisis en el que se buscan cambios en los cromosomas. El cariotipo y la hibridación fluorescente in situ son pruebas citogenéticas que pueden ayudar a diagnosticar el mieloma múltiple. Los cambios cromosómicos que pueden estar presentes en una persona con mieloma múltiple son: cromosoma 13 faltante (supresión) y cromosoma 14 reordenado (translocación).

Los exámenes de diagnóstico para el mieloma múltiple se realizan generalmente cuando los síntomas del mieloma están presentes o cuando un análisis de rutina sugiere un problema con la sangre.

Las personas que tienen un riesgo más alto que el promedio de desarrollar mieloma múltiple (con gammapatía monoclonal de significado incierto y una historia familiar de mieloma múltiple) pueden necesitar ser examinadas con más frecuencia.

Las pruebas más habituales son: examen físico para detectar síntomas de mieloma múltiple, pruebas de laboratorio, hemograma completo, análisis de sangre y electroforesis de proteínas para controlar los niveles anormales de proteína M.

Los exámenes de diagnóstico para el mieloma múltiple se realizan generalmente cuando los síntomas del mieloma están presentes o cuando un análisis de rutina sugiere un problema con la sangre.